Por estos días la marea esta bastante tranquila y en el trabajo las cosas también. El negocio había bajado, pero aún así todo estaba en orden. Empezaba de a poco a ver el horizonte y el futuro se aclaraba. Mi mente ya no estaba tanto en el ahora sino en parte en lo que venía. El viaje no había terminado y faltaba mucho antes de volver a Buenos Aires. Había tantas cosas que quería hacer, tanto de lo que quería disfrutar, que no sabía si me alcanzaría el tiempo. Por esos días me dediqué a buscar información, a escribir y a preparar todo lo que venía, me ayudó mucho el hecho de que las cosas en el trabajo estuvieran calmas, de a poco empezaba a desestresarme y a disfrutar del momento. Por momentos me producía tristeza dejar Playa del Carmen, pero sabía que no era un lugar para mi y debía buscar mi destino, mi futuro, ese que me esperaba en algún lugar del mundo. En un poco más de un mes, estaría llegando a la Argentina y ahí me esperaba una vida diferente, y por cierto muy agitada, aún así estaba muy entusiasmado con volver y embarcarme en esa nueva odisea. Después de todo estaba haciendo lo que quería y las cosas se habían dado como quería, así que no podía quejarme. Esa noche, una vez más, al volver a casa, me puse a escribir y a trabajar en lo que vendría...
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