Era mi día libre, el primero desde que había empezado a trabajar, así que estaba feliz. No lo dudé y con Verónica fuimos de excursión. nos levantamos muy temprano aunque un poco más tarde de lo previsto y nos dirigimos hacía la agencia desde donde partiría el tour. Luego de algunas horas de viaje arribamos al destino tan deseado, Chichentiza, una de las siete maravillas del mundo. Las antiguas pirámides y lo que quedaba del pueblo daba cuenta de lo que había sido la civilización maya. Todo lo que aprendimos y lo que vimos nos impactó muchísimo, era impresionante estar frente a semejante obra y poder acceder a parte del testimonio de una civilización tan importante como la maya. Las horas que allí pasamos fueron únicas e intentamos aprovecharlas al máximo. Sacamos tantas fotos como pudimos y socializamos con otros turistas. Luego ya bastante cansados nos dirigimos hacía un celote en Valladolid, la caverna y todo su interior hicieron el viaje aún mejor, y a pesar de que el agua estaba fría hubieron quienes se animaron. La humedad, el frío del agua y los veinte metros de profundidad de la laguna hicieron que no me animará a nadar, no obstante aproveche todo el tiempo del mundo para fotografiar todo lo que estaba a mi alcance. Una vez que dejamos ese lugar nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, para poder apreciar, su plaza principal, su iglesia y otros edificios. Ya casi de noche emprendimos el viaje de retorno, al llegar a casa y luego de escribir un poco nos pusimos a cocinar y disfrutar de la noche, quería después de todo apreciar el momento vivido, sabía que al día siguiente otra realidad me esperaba...
No hay comentarios:
Publicar un comentario