lunes, 17 de enero de 2011

Día 25, 26, 27, 28 y 29: Más de lo mismo

La semana, parecía tranquila, pero no sería así. Cuando uno trabaja en un restaurante, nunca tiene una semana tranquila y la realidad de México no ayudaba tampoco. Me había visto obligado a echar a dos chicos más y una vez más tenía que rearmar un equipo de trabajo, algo no fácil por esta tierra. Con el correr de los días, entre a unas cuantas personas, algunas pasaron sin pena ni gloria y otras tuvieron mejor fortuna. Encontré a un chico maya para trabajar, que era realmente excelente. Entrené a una chica con la que terminé discutiendo horas más tarde y para finalizar la semana incorporé a un chico italiano, que prometía ser bueno. El stress ocasionado por tener que renovar a casi todo un equipo de trabajo se le sumaba el hecho de que había llovido casi toda la semana y como es un restaurante al aire libre, nos complicaba más de la cuenta. Sin embargo yo mantenía la calma, estudiaba el folklore de los lugareños y ya tomaba como normal el hecho de viajar en taxi con los choferes y sus novias, algo muy común por esta zona. La ciudad quedaba vacía de a por momento y con el cambio de temporada, el público se renovaba. Descubrí también que en Playa solo se puede nadar o hacer buceo, dado que no hay nada más para hacer. La ciudad tiene una calle principal que es la quinta y después de eso no hay mucho más. También me asombraba día a día la cantidad de Argentinos que había, no solo viviendo sino de turistas. El domingo 16 fue mi último día de trabajo, al menos hasta el martes próximo cuando retornaría al restaurante, pero tener un día de descanso me cambiaba el humor, de hecho había estado trabajando desde que llegue y me merecía un descanso, de todos modos pensaba aún que pasaría en Playa y en mi lugar de trabajo la semana entrante...

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