Esa fue una semana muy particular. Las cosas, estuvieron bien por momentos y mal en otros. Las cosas en el trabajo parecían encaminarse al mismo tiempo que parecían irse al demonio. Para ser honesto estaba totalmente cansado de trabajar. No era el lugar donde quería estar y no era el modo de accionar con el que uno se maneja el que predominaba. Todos opinaban y todos querían tener razón. Todos se tomaban más atribuciones de las que se les daba. Mucho drama e histeria completaban el cuadro. La única solución era cortar por lo sano. Por suerte y de común acuerdo pudimos adelantar mi salida, lo cual me daba tiempo para poder trabajar en el viaje, así como para disfrutar un poco más de la ciudad y sus cosas, y por sobre todo me daba la paz necesaría al no tener que ir a trabajar más. Relamente el desgano producido, por la situación vivida, hacía que quisiera alejarme rápidamente. Debo ser honesto y decir que no me gustaban las cosas como estaban y al no recibir el apoyo que creía indispensable y frente a la situación que se presentaba, no me quedaba más alternativa que irme. Mi último viernes me fui a casa más temprano, y aunque al llegar no había nadie y tuve que esperar afuera porque no tenía llaves, y eso a pesar de que se largo a llover, no me importó, de hecho ya nada me importaba, estaba demasiado cansado, solo guardaba en mi la dicha de saber que en dos días más ya no estaría trbajando más...
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