El jueves había llegado y si todo estaba en orden debía partir ese mismo día a Cuba, pero al entrar el mediodia no tenía aún noticias de mi amigo cubano, ese que debía conseguirme los pasajes, así que empecé a deseperarme. Creo que nunca había estado tan nervioso en mi vida. Los minutos corrían y yo buscaba por todos lados al cubano que no aparecía. Al llegar la noche me dí por vencido y si bien al final logré hablar con el, supo que el viaje no se haría, así que no me quedo otra que relajarme y disfruar un poco más de Playa. Esa misma noche Fabio, un amigo italiano de Verónica llegaba a Playa para quedarse una semana y así visitar a su querida amiga. Si bien, todo se dio de manera muy extraña y recien a última hora pude resolver los últimos detalle de lo que vendría, creo que me había tranquilizado bastante y volví a focalizarme en lo que debía. Esa noche, con Verónica y Fabio comimos unos spaghetti con pesto que cocine y luego nos fuimos a descansar al día siguiente había tanto que hacer y tanto pr seguir disfrutando. Ese viernes salí todo el día, fuí a todos lados y al caer la noche, luego de comer nos fuimos todos a la playa a dsifrutar de una noche perfecta, ya por esas horas había olvidado mi tristeza por la cancelación de mi viaje a Cuba, ahora era tiempo de ver hacía adelante, algo nuevo me esperaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario