Ya había llegado el día decisivo. Tenía que despedirme de todos, porque tomaría nuevo rumbo. Era hora de ir hacía el sur. Debo de decir que estaba más que nervioso y un poco triste porque las despedidas siempr me ponen triste. De alguna u otra manera ya me había acostumbrado a estar acá. Así que ese día lo disfrute al máximo. Fuí primero a Tulum. Disfrute de sus increibles playas, de su agua azul y del paisaje mismo. Luego de nadar durante horas tomé la desición de visitar las ruinas Mayas que allí estan. Lo increible de eso es que además de ser preciosas estan junto al mar, o sea que uno puede visitarlas y luego nadar a sus pies. Hubiese querido que ese día no terminara nunca, porque realmente todo era hermoso y la estaba pasando mejor que nunca. Amaba Tulum y amaba estar ahí. No obstante lo cual, la noche empezó a caer y uno debía volver. Así que a la vuelta pase por el lugar donde trabajaba y arregle para salir a la noche. Luego llegué a casa y después de dar muchas vueltas y comer algo, emprendí rumbo hacía la que sería en teoría mi última salida en Playa del Carmen. Fuí hasta el trabajo a buscar a gene amiga y nos fuimos todos a La Fe, famoso bar al que solíamos concurrir. Luegode varias botellas, dimos unas vueltas y terminamos en la casa de Manolo, festejando una vez más la despedida, y a pesar de que eramos un grupo ya más reducido, el clima de fiesta no decaía y fue así que fueron pasando los minutos hasta descubrir que debía volver a la casa, después de todo al día siguiente debía partir a Cuba y eso ya sería otro viaje...
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