Los días posterior a la noche buena fueron tranquilos. Descansé todo lo que necesité descansar. Me tomé todo el tiempo del mundo para recorrer la ciudad, sacar fotos y hacer todo lo que hace un turista. Además por primera vez desde que había llegado a México, me tomé todo el tiempo del mundo para escribir. Tenía en mente hacer este blog pero también escribir un poco más sobre la obra de teatro que empecé tiempo atrás, no se si es eso lo que quería escribir en ese momento u otra cosa, pero si sabía que quería escribir y eso estaba haciendo. Además, tuve tiempo de hacer algunos ejercicios teatrales, acá había encontrado mucha gente interesada en mis trabajos teatrales y eso me hizo muy feliz. También tuve tiempo para planear o quesería el viaje, el verdadero viaje, fue entonces que nos pusimos (con mi amigo) a buscar información vital para los días venideros. Armamos un plan de ruta, y empezamos a contactarnos con gente y de a poco también a despedirnos de la ciudad. El domingo a la noche, tal cual lo habíamos pactado fuimos a la casa de Ana, ese mismo día había llegado a Oaxaca Quique, proveniente del DF, así que más que una despedida parecía un reencuentro Lo que en un principio era una breve visita, se convertiría en una larga noche placentera, donde lo mágico, lo esotérico y lo divertido serían moneda corriente; todo claro amenizado con buena música. A Eso de las seis de la mañana decidimos volver a la casa, todavía faltaba mucho para hacer antes de partir rumbo a Playa del Carmen.....
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