Ya era 24 de diciembre, cuando desperté, el día era fresco aunque no hacía el frío típico del 24 al que estaba acostumbrado. Intenté pasar la mañana de manera muy tranquila, tomando té y escribiendo sobre mi viaje, algo de mal humor todavía quedaba en mí, es que no había dormido muy bien y cuando eso sucede condiciona mis primeras horas; Por razones que desconozco la noche anterior se me hizo difícil, tal vez vez por el cuadro presentado producto de la alergia, que parecía nunca se iría, o quizás por otras razones que no puedo ni siquiera suponer, y nunca sabré. Lo cierto es que estaba de mal humor y ni haber soñado que me encontraba con Vasco Rossi en un café de Buenos Aires cambiaría la situación. Por eso, decidí tomarme la mañana con toda tranquilidad, después de todo era la mañana de noche buena, para mi, esta no es una fecha cualquiera, no solo porque soy un hombre religioso, sino por todo lo que significa en mi vida. Recordaba con alegría las hermosas navidades de mi infancia, rodeado de mis seres queridos o las de mi adultez bajo el frío de New York con Juliano y Ricardo (mi otra familia), sabía que este día sería especial y diferente. Por primera vez no la pasaría ni con unos ni con otros, ni con el frío abrumador del polo norte, ni con el calor acogedor del sur, pero sin con un viejo amigo de mis pagos que siempre había estado en mi ciudad adoptiva.
Con el correr de las horas mi amigo (que se había peleado con su roomate) incrementaba su mal humor, yo en cambio empezaba a tranquilizarme. Durante la tarde para cortar un poco el aire que se respiraba decidimos ir a dar unas vueltas y sacar unas fotos por la ciudad. Al volver y sabiendo la noche que nos esperaba tomamos un descanso, ya como a las ocho, recordamos que nos esperaba Ana (amiga de él, que había conocido días atrás en el DF) así que nos apresuramos y salimos corriendo en busca de regalos y algún postre (algo debíamos llevar). Recorrimos toda la ciudad con éxito relativo y llegamos a la fiesta como dos horas más tarde con lo que pudimos encontrar. En la fiesta había mucho alcohol, mucha comida y mucha gente; No solo Argentinos, sino Mexicanos, algún Italiano, una Alemana y otros, todo acompañado por la música que había preparado para los Argentinos nostálgicos, después de todo, yo sabía muy bien lo que era vivir afuera y el efecto que tenía esa música en nosotros. A Las doce tuvimos el brindis de rigor y entre abrazos y besos, intercambiamos los regalos, luego, ya con varias copas encima, algunos de los chicos se animaron con las guitarras y un poco de nuestro buen folklore. Lo que quedaría de noche sería para bailar. A eso de las seis de la mañana decidimos volver a la casa, mi alergia, todavía me maltrataría.....
Con el correr de las horas mi amigo (que se había peleado con su roomate) incrementaba su mal humor, yo en cambio empezaba a tranquilizarme. Durante la tarde para cortar un poco el aire que se respiraba decidimos ir a dar unas vueltas y sacar unas fotos por la ciudad. Al volver y sabiendo la noche que nos esperaba tomamos un descanso, ya como a las ocho, recordamos que nos esperaba Ana (amiga de él, que había conocido días atrás en el DF) así que nos apresuramos y salimos corriendo en busca de regalos y algún postre (algo debíamos llevar). Recorrimos toda la ciudad con éxito relativo y llegamos a la fiesta como dos horas más tarde con lo que pudimos encontrar. En la fiesta había mucho alcohol, mucha comida y mucha gente; No solo Argentinos, sino Mexicanos, algún Italiano, una Alemana y otros, todo acompañado por la música que había preparado para los Argentinos nostálgicos, después de todo, yo sabía muy bien lo que era vivir afuera y el efecto que tenía esa música en nosotros. A Las doce tuvimos el brindis de rigor y entre abrazos y besos, intercambiamos los regalos, luego, ya con varias copas encima, algunos de los chicos se animaron con las guitarras y un poco de nuestro buen folklore. Lo que quedaría de noche sería para bailar. A eso de las seis de la mañana decidimos volver a la casa, mi alergia, todavía me maltrataría.....
No hay comentarios:
Publicar un comentario