domingo, 6 de marzo de 2011

Dìa 69 y 70: El punto de partida

Ese sàbado me levante temprano, decidido a emprender la segunda parte de mi viaje. Debo decir quee stuve nervioso todo el dìa y si bien todavìa estaba a tiempo de cmabiar mi destino, decidì hacer lo que me habìa propuesto sin importar los resultados. Recorrì por ùltima vez San Cristobal, camine sin parar, fui a comer con Brenda, preparè el equipaje y me dirigì a la estaciòn de buses a comprar el boleto. Una vez comprado el mismo mis nervios se fueron a las nubes, estaba como loco. No habìa sentido algo asì en tanto tiempo. Por la tarde nos encontramos con Robert, quien me diò una pulsera que habìa comprado en Guatemala y me dijo que era para la tranquiladad, algo que sin lugar a duda necesitaba y mucho. Ya entrada la noche, junte mis cosas y junto con Robert y Brenda nnos fuimos a a estaciòn a esperar el bus. Al llegar me despedì. Subì en el sin saber muy bien a donde iba, ni porque lo hacìa. Debo decir que el viaje fue bastante largo y agotador. En el micro conocì un monton de gente que me preguntaba de donde era y que hacìa por ahì. Y sin bienel viaje era largo, por un momento logrè dormir algo, fue justo cuando tuvimos que detenernos en un puesto militar para una revisiòn. El uniformado que subiò al micro, no lo dudo y se avalanzò sobre el ùnico extranjero que allì habìa; es decir sobre mì. Luego de muchas preguntas y de revisar todo mi equipaje nos dejaron seguir con el viaje. Al llegar a Tapachula, ya casi en la frontera con Guatemala, mi cara demacrada me decìa que debìa descansar aunque mal no fuese por unos minutos, pero me era imposible, todavìa quedaba tanto por seguir. Como llegamos a las 4 de la mañana y el micro no salìa hasta las 7 debì esperar ahì por el tiempo que restaba. Cuadno el relloj marco la hora indicada y avisaron para abordar mi felicidad era total, sin embargo cuando me dirigì al omnibus para comprar el boleto, no me lo quisieron vender, muy a pesar de que me habìan dicho anteriormente que si lo harìan. Asì que como perdì el micro, debì permanecer todo un dìa en esa ciudad. Por suerte tenìa conmigo el telèfono de Nathali, una chica del lugar que se habìa ofrecido anteriormente a ayudarme. La llame y me dirigì a su casa, donde permanecì el resto del dìa, eso me diò tiempo de cambiar dinero, recorrer la ciudad y descansar un poco. Con su ayuda logrè tomar el bus que salìa al dìa siguiente y asì seguir con mi travesìa por centro Amèrica.

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