lunes, 21 de marzo de 2011

Dìa 90, 91 y 92: Todo llega a su fin

La fecha se acercaba, esa fecha que parecìa que nunca iba a llegar, estaba llegando, asì que debìa disfrutar al màximo mis ùltimos dìas en Colombia. Asì que salì a todos lados, disfrute con la gente que allì habìa conocido la ciudad y su espìritu. Si bien el sàbado estuvo bastante tranquilo, el domingo fue pura emociòn. Lo primero que hice ese dìa fue levantarme màs que temprano e ir con Andres, la novia y Katherina a la basìlica del Niño Jesus, a cumplir una vieja promesa y a hacer un sueño realidad. Lo que allì vì fue impresionante y el fervor de la gente era ùnico. Creo que haber ido ahì me hizo muy, pero, muy bien. Pude llegar justo para el fin de na misa y el principio de la otra y debo decir que era un lugar donde uno querìa quedarse, la verdad, habìa podido cumplir mi meta. Al salir de ahì y recorrer gran parte de la ciudad, entrar a cuanta iglesia se podìa y ver el fantàstico museo del oro, las muestras allì eran muy lindas y el diseño del museo era muy interesante. Luego umos a comer, porque ya a esa hora el hambre era bastante. Y si bien estabamos cansados, nos tomamos tiempo para recorrer unas cuantas ferias y disfrutar del septimazo ( la clàsica carrera 7 que los domingo se convierte en ciclovìas). Luego fuimos a ver la ciudad desde lo alto en un barrio de gente humilde y ya luego si volvimos a hostal. Ese fin de semana abìa sido extraño, porque tanto Cirilo como Antonio se habìan ido el domingo a la mañana y sus ausencias se sentìan, a eso debìamos sumarle que tanto Katherina como yo, nos ibamos al dìa siguiente y hasta los Argentinos que habìan llegado por el fin de semana tambièn ya estaban partiendo, asì que solo quedaban Camila y Pancho. Todo era extraño en esos dìas y el clima feo no ayudaba. Todo el dìa lluvia y siempre gris. El lunes intentè cambiar unos dolares en vano y por suerte Andres me presto algo de dinero Colombiano para poder tomar un taxi y asì llegar al aeropuerto, en un poco màs de seis horas estarìa en Buenos Aires este viaje estarìa culminado. Ahora habìa tanto en que pensar y tanto por hacer, despuès de todo este viaje habìa terminado, pero otro empezaba....

viernes, 18 de marzo de 2011

Dìa 86, 87, 88 y 89: Todo Bogota

El martes a la mañana habìa llegado a Bogotà en un vuelo desde Panamá y si bien volar me pone muy nervioso y esta vez no habìa sido la excepciòn todo habìa salido muy bien. Lo primero que hice fue buscar un taxi e ir hacia un hostal que habìa encontrado dìas atràs en internet, al llegar, con cierto temor de no poder encontrar habitaciòn, logrè hospedarme. Dejè mis cosas y salì a caminar y conocer un poco la ciudad. Luego al volver, empecè a conocer la gente del lugar e intercambiar experiencias. Debo decir que el hostal era bastante lindo y acojedor y la gente que en el trabajaba era muy amable. Ese dìa estaba algo triste, despuès de todo el clima no ayudaba demasiado. Esa noche me ui a dormir temprano y al despertar, luego de almorzar salì con Pablo, otro chico Argentino, que allì se hospedaba, a conocer un poco màs la ciudad y sacar algunas fotos. Luego al llegar comì algo y sociabilicè bastante. En menos de 2 dìas ya formaba parte de un hermoso grupo de viajeros que se dedicaban a disfrutar la vida. Entre salidas y bares y charlas con gente linda fuì pasando mis dìas en Bogota. Nada nos privaba de disfrutar, ni cuando la policia cayò a las 2 de la mañana y encontrò a algunos de los chicos fumando marihuana y se los quiso llevar. Con el correr de los dìas ya conocìa la candelarìa y la buena energia de su gente. Si bien me faltaba conocer mucho de Bogota, ya esencia de esta ya era persivida en su totalidad. Como el tiempo me sobraba hacìa todo lo que se podìa, lugares històricos, monumentos, museos; vale alcarar que en Bogota hay unos 40 museos y ver todos ellos era muy difìcil, pero al menos algunos habìa llegado a ver; el que màs me llamò la atenciòn fue el de la policìa, debo decir, que fue muy entretenido y una muy linda experiencia. El viernes, al levantarme, ya no me sentìa bien, algo me habìa caido mal o simplemente habìa sido el frìo, pero lo cierto s que me sentìa mal, asì que decicì pasar todo el dìa en hostal, salvo por un momento en el que salì a despejarme un poco. El dìa no habìa terminado en el aire se sentìa la fiesta venir, aunque en mi caso todo dependia de como me sentirìa luego, de todos modos aùn me quedaban algunos dìas extras para disfrutar.

martes, 15 de marzo de 2011

Dìa 82, 83, 84 y 85: Del atlàntico al pacìfico, canal de por medio

El viaje desde Costa Rica a Panamà habìa sido màs que largo, sin contar el tiempo que perdimos en la frontera, esperando que el puesto de migraciones del lado de Costa Rica abriera, debo decir nunca habìa visto antes una frontera cerrada, por cuestiones como estas. Aùn asì lleguè. La primera impresiòn fue fuerte. La terminal de Albrook era bastante grande, mucho màs que las otras en la que habìa estado, ahì descubrì que todo era grande allì. Debo decir tambièn que Panamà me recordaba mucho a Miami, asì como a otras ciudades de los Estados Unidos, asì que en parte, era como volver a casa, que si bien no era mia, sabìa acojerme calidamente. Lo primero que hice fue contactarme con Boby, y buscando la vuelta lleguè hasta su casa, donde estaba esperamdomè con su amiga Leny y su perrita kim. Hablamos de todo un poco, me contaron sobre Panamà, sus costumbre y su modo de vivir la vida. Luego ya màs tarde fuimos a comer y por primera vez en unas semanas volvì a comer pasta, y si bien la carbonara que ordenè no era la mejor, estaba màs que feliz por comer algo que me gustaba tanto. Es misma noche, dimos unas cuantas vueltas por toda la ciudad y conocì un poco, lo hermoso de Panamà. La cantidad de edificios que tenìa y sus modernas instalaciones, volvìan a dicha ciudad un lugar exclusivo, pero muy ecconòmico. Al dìa siguiente, fuimos a conocer màs de la ciudad y sus alrededores, a disfrutar de un hermoso dìa, a pasar una tarde entre amigos. Mi estadìa en Panamà fue bàsicamente asì, conocer todo lo que se podìa y disfrutar; hacer compras y reocrrer esos lugares màgicos. Obviamente fui al canal y vì un barco cruzarlo, lo cual fue muy gratificante, solo comparado al hecho de que esa misma tarde ahì me encontrè con Raphael, uno de los màs grandes cantantes de la mùscia que ha dado España y por quien sentìa una gran admiraciòn. La sorpresa me causò una inmensa alegrìa. Antes de haber ido a ahì, tambièn habìa ido a la isla Amador, al casco històrico, lugar del que quede enamorado, por tanta belleza, no me privè ni un solo dìa de caminar por la cinta costera, que tanto me hacìa acordar a Puerto Madero y de disfrutar de la compania de Bob y Leny. Quiero aclarar tambièn que Boby, no solo fue muy gentil conmigo, sino que su sobrino es una de las grandes promesas del reggeton Panameño, a quien escuche en una entrevista por radio y contaban de sus experiencia, en Panamà y el mundo, su partener, hablaba de su relaciòn con la Argentina y de lo feliz que le habìa hecho cantarle a Mesi para su cumpleaños, y a quienes esperaba conocer cuando vayan a Argentina en los meses pròximo.
Las horas pasaban y me estadìa en tan hermoso paìs se acababa y me quedaba con las ganas de màs, porque la verdad la estaba pasando muy bien, pero como ya sabìa de antemano, debìa seguir, en poco tiempo tenìa que volver a casa, no sin antes ir a Bogota, destino final de mi travesìa. Asì fue, que la ùltima mañana en Panam, me levantè un poco nervioso, me dirigì al aeropuerto y volè hacia una nueva historia.

lunes, 14 de marzo de 2011

Día 80 y 81: Limón, el sur y más allá

A la mañana me levante como era de costumbre bien temprano y me prepare para lo que serìa un viaje corto, pero fructifero. Arme el bolso. Me dirigì a la terminal del caribe y me tomè un Bus a Puerto Viejo, en Limòn, al sur del paìs. El viaje fue màs que incomodo, sobre todo si pensamos que el micro se tardò dos horas màs de la cuenta porque debiò tomar otra ruta, dado que la que suelen tomar la estaban repavimentando. Aùn asì lleguè a Puerto Viejo, paso previo por Limòn, una vez ahì debì tomar otro bus que me llevarìa a Cocles, un pequeño poblado a unos seis kilometros de donde habìa arrivado. Parecìa que nunca llegarìa, pero lo hice, ahì en Cocles estaba Santiago esperandome. El habitaba en una hermosa casa azul en el medio de la selva a unos 30 metros del mar, vale aclarar que todo ahì era asì, hermoso. La paz era ùnica, los colores, los olores, todo. El Oasis, que parecìa necesitar en medio de tantas idas y vueltas. Durante ese dìa, caminè, disfrutè del lugar, comì y luego nos dedicamos a conversar durante gran parte de la noche. A la mañana siguiente, me levantè temprano nuevamente, como ya era costumbrè y salì a caminar, primero por la playa y luego por la carretera, que conducìa a todos los pueblos de la zona. Debo decir que caminè por màs de seis horas y si bien el sol estaba fuerte, me sentìa nuevamente como un niño, sin sentir al cuerpo quejarse. El resto del dìa, lo tomè pàra disfrutar de la paz, relajarme, descansar y dejarme llevar por el silencio. Al caer la nohce, luego de una rica cena, charlamos un rato y me fui a dormir, ya a esa hora, el dolor de garganta era fuerte, pero debìa seguir, no me quedaba otra. A la mañana siguiente el dolor era demasiado fuerte, y ese mismo dìa debìa salir para San Josè nuevamente, asì que fui a una farmacia, me comprè algo para calmar la situaciòn y salì a caminar por lo ùnico que me faltaba recorrer, de todos los poblados de la regiòn y me tomè el bus que me llevarìa nuevamente a San Josè. Al llegar, preparè el bolso, me tomè un tè y salì a la estaciòn de micros, para poder ir a Panamà. Allì me esperaba una nueva aventura.

Día 78 y 79: Todo San Jose

Ese día era domingo y me desperté temprano. Llamé a Ricardo, quien vendría por mi esa misma tarde en la terminal. Como tenía que esperarlo. Dejé las cosas ahí y salí a ver la ciudad. Pasé parte del día en un festival barrial que se hace todos los domingos durante esta época y por tres meses. Las familias, la fiesta, los recitales en vivo y la gente en sí hacía del día algo espcial y una muy linda experiencia. Caminé muhco eso sí, ví todo lo que pudé ver del área y comí en un muy lndo restaurante con vista a un hermoso parque, luego volví al hotel a esperar a Ricardo, que vino a la hora indicada y de ahí nos fuimos a su casa, donde me hospedaría el tiempo que pasará en San José. Luego de comer algo y charlar un poco, me fui a dormir, a la mañana siguiente, me levanté muy temprano como venía haciendo desde ya hace tiempo y decidí salir a conocer el casco viejo de la ciudad. Sus museos, el teatro nacional, los mercados, edificios más que bellos y todos esos lindos parques que daban buena vida a una ciudad tan particular como bella como es San José. Cuando la recorrida parecía haber terminado y como tenía tiempo de más, decidí ir a Cartago, a 40 minutos en bus de la ciudad capital, ahí pude apreciar la ciudad y sus alrededores, conocer la historia del famoso volcán y ver las ruinas de la iglesia central que fue destruida por un terremoto hace ya muchisimos años, debo decir, eso fue lo que más me impactó del lugar y a lo que más tiempo le dediqué. Si bien eran solo ruinas de un viejo edificio, eran maravillosas y vale aclarar que allí dentro había construido un heromoso jardín, lo cual lo hacía aún más lindo. Luego al termionar mi recorrido, volví a la casa, para cenar y preparar mi viaje a Puerto viejo en limón.

Día 76 y 77: De aca a alla

Era mi último día en Nicaragua y debía aprovecharlo al máximo así que dí vueltas, fui y ví todo lo que podía ver. Intenteé comprar alguans cosas en los mercados típicos del lugar y dsifruté de mi último día en dicho país. Luego llegué a la terminal de Tica bus para poder tomar a tiempo el bus que me llevaría a Costa Rica. Si bien estaba cansado, debía aún que afrontar un largo viaje. Debo decir que las fronteras feuron más que molestas, pero una veza más logré sobrevivir a ellas. Y si bien el viaje fue largo, me dediqué a apreciar el piasaje que separa ambas capitales. Al llegar, debí pasar la noche en el hotel que estaba al lado de la terminal. Como tenía tiempo fui a disfrutar un poco de la noche Costarricense. Ya más de noche y con un cansancio extremo me fui a dormir, esa noche dormí como no lo había hecho en mucho tiempo

domingo, 6 de marzo de 2011

Dìa 74 y 75: Todo Nicaragua

Me levante muy temprano y esperè a Denis, para empezar a concoer a fonde Nicargua, su historia y su realidad. Luego de esperarlo màs de lo pautado, llegò. Lo primero que hicimos fue ir a un volcan, el principal de la ciudad y observar desde arriba el crater (convertido en lago) y la ciudad, tanto la parte viejo como la nueva. Pude ver allì la antigua sede de gobierno, construida antes del terremo que la destruyò por comleto en el 31. La misma habìa sido reconstruida en su totalidad años màs tarde, sin embargo un mes despuès de fibnalizadas las obras un nuevo terremoto la destruyò por completo, fue el famoso terremoto del la noche buena del 72. Me siento en la obligaciòn de decir que dicha tragedìa no solo destruyò la ciudad por completo, sin oque se diò justo a la medianoche, cuando todos estaban festejando la noche buena. La inmensa multitud que habìa en la catedral esa noche viò como esta se venìa abajo. La tragdia fue tal, que en Nicaragua nunca màs se volviò a celebrar la navidad.
Luego de recorrer lo que quedaba de la antigua Managua y de enterarme de su historia y su presente. De lo que hbapi sido el paìs y de lo que era. De las crisis polìticas y las guerras que durante màs de 20 años dejaron un montòn de muertos y muchisimas familais destruidas, nos fuimos a ver la parte nueva de la ciudad, esa que querìa crecer a pesar de sus imposibilidades. Recorrì mercados y vì todo lo que pude. Conocì gente ysus vidas. A la mañana siguiente, luego de hacer unos tràmites fuimos a Granada, la ciudad por excelencia de Nicaragua, la recorridmos en su totalidad y quede asombrado con tanta belleza y sus historias como la de la iglesia para los esclavos. Tambièn fui a Masaya, un pueblo casì indigena que esta entre Granada y Managua, del cual se dice, el 80 porciento de su poblaciòn es gay, lo cual me sorpendiò aùn màs. Luego de ver todo lo que pude y observar que toda Nicaragua esta sobre volcanes, me fui a dormir pensando en el dìa que tendrìa la mañana siguiente.

Dìa 71, 72 y 73: Dando vueltas por el caribe

Una vez que habìa logrado subirme al bus, me sentì mucho relajado, ahora empezaba mi travesìa por los paises centro americanos. Lo primero que tuvimos que hacer fue cruzar la frontera, la cual me sorprendiò, en particular porque descubrì que debìa pagar un impuesto para salir de Mèxico y otro para entrar a Guatemala. La verdad es que la idea no me caìa muy bien, pero no tuve otra opciòn que hacerlo, despuès de todo lo ùnico que querìa era salir de ahì y empezar a volver. Una vez resuelto el tema en cuestion cruzamos toda Guatemala. Lo que me habìan dicho de dicho paìs, no eran bunas noticias. Sabìa a esa altura, que la inseguridad y los probelmas con el narcotràfico eran un tema delicado, pero no tenìa otra opciòn debìa pasar por ahì si querìa llegar a destino. Por suerte y tras largas horas de viaje, llegamos a El Salvador, paìs del que no habìa tenido buenas referencias tampoco, pero para mi asombro el lugar a donde llegamos era bastante lindo y parecìa seguro, aunque a las diez de a noche todo cerrara. Ahì conocì a Sebastiàn, un chico Argentino que vive en Barcelona y con quien compratì la habitaciòn del hotel donde debìamos hospedarnos. Tambièn entable conversaciones con unas chicas de Francia y una de Alemania, luego se sumarìa a ese especie de grupo una chica de Asia. Luego de recorrer y buscar informaciòn me fui a descansar. A la mañana siguiente, ya temprano abordamos el pròximo bus que irìa a Nicaragua, no sin antes pasar por Honduras. Ya mucho màs relagado me aboquè a apreciar el piasaje, las fronteras a esta alturas me eran algo normal, sellar el pasaporte, cambiar moneda y estar sujeto a cualquier revisiòn era parte de la rutina. Por Honduras, paìs que debe su nombre por las ondulaciones del terreno, fue un tràmite fàcil y sin problema alguno y por suerte no debimos pagar impuesto alguno. No obstante cuando lelgamos a Nicaragua, tuve que pagar màs de lo que consideraba y esperar aùn màs de la cuenta para llegar a la estaciòn. Sin embargo cuando lleguè me sorprendiò que a peasr de la hora (eran las 6.30) todo ya estaba cerradao. Intentè buscar un telèfono para encontrar a quien me esperarìa en dicho paìs, pero no tuve èxito, como si fuera poco, en el camino y sin saber como perdì a las chicas de Francia y la de Asia, ùltimas sobrevivientes de nuestro viaje. Asì que sin màs remedio me tuve que quedar ahì, en el hotel que la empresa de buses tenìa y esperar hasta el pròximo dìa para poder encontrame con Denis. Tuve la suerte de que el chofer del micro me presto su celular y asì pude llamar a Denis, que me dijo que vendrìa por mi la mañana siguiente. Esa noche, me la pasè hablando con el chofer y los chicos que allì trabajaban, asì hasta que el cansancio me venciò y me fui a dormir. Al dìa siguiente debìa levantarme muy temprano para poder conocer Managua en su totalidad.

Dìa 69 y 70: El punto de partida

Ese sàbado me levante temprano, decidido a emprender la segunda parte de mi viaje. Debo decir quee stuve nervioso todo el dìa y si bien todavìa estaba a tiempo de cmabiar mi destino, decidì hacer lo que me habìa propuesto sin importar los resultados. Recorrì por ùltima vez San Cristobal, camine sin parar, fui a comer con Brenda, preparè el equipaje y me dirigì a la estaciòn de buses a comprar el boleto. Una vez comprado el mismo mis nervios se fueron a las nubes, estaba como loco. No habìa sentido algo asì en tanto tiempo. Por la tarde nos encontramos con Robert, quien me diò una pulsera que habìa comprado en Guatemala y me dijo que era para la tranquiladad, algo que sin lugar a duda necesitaba y mucho. Ya entrada la noche, junte mis cosas y junto con Robert y Brenda nnos fuimos a a estaciòn a esperar el bus. Al llegar me despedì. Subì en el sin saber muy bien a donde iba, ni porque lo hacìa. Debo decir que el viaje fue bastante largo y agotador. En el micro conocì un monton de gente que me preguntaba de donde era y que hacìa por ahì. Y sin bienel viaje era largo, por un momento logrè dormir algo, fue justo cuando tuvimos que detenernos en un puesto militar para una revisiòn. El uniformado que subiò al micro, no lo dudo y se avalanzò sobre el ùnico extranjero que allì habìa; es decir sobre mì. Luego de muchas preguntas y de revisar todo mi equipaje nos dejaron seguir con el viaje. Al llegar a Tapachula, ya casi en la frontera con Guatemala, mi cara demacrada me decìa que debìa descansar aunque mal no fuese por unos minutos, pero me era imposible, todavìa quedaba tanto por seguir. Como llegamos a las 4 de la mañana y el micro no salìa hasta las 7 debì esperar ahì por el tiempo que restaba. Cuadno el relloj marco la hora indicada y avisaron para abordar mi felicidad era total, sin embargo cuando me dirigì al omnibus para comprar el boleto, no me lo quisieron vender, muy a pesar de que me habìan dicho anteriormente que si lo harìan. Asì que como perdì el micro, debì permanecer todo un dìa en esa ciudad. Por suerte tenìa conmigo el telèfono de Nathali, una chica del lugar que se habìa ofrecido anteriormente a ayudarme. La llame y me dirigì a su casa, donde permanecì el resto del dìa, eso me diò tiempo de cambiar dinero, recorrer la ciudad y descansar un poco. Con su ayuda logrè tomar el bus que salìa al dìa siguiente y asì seguir con mi travesìa por centro Amèrica.

sábado, 5 de marzo de 2011

Dìa 68: En ruinas

Ese dìa me levante muy temprano y me dirigì a la puerta a esperar como habìa pautado a la combì que me trasportarìa hacia mi tours por la Palenque, la majestuosa ruina maya ubicada en Chiapas. Luego de mucho esperar pense que nunca llegarìa, fue asì que me fuì a buyscar un telèfono pùblico para llamar a la compañia y antes de marcar vì a la van de la empresa y la empecè a correr. Aùn sin poder creerlo la alcancè y me subì casi sin aire a la travesìa. LLegamos al tan deseado lugar unas cuantas horas despuès, y a peasr del alrgo viaje, nada ya importaba, porque estabamos en tierra prometida. Durante el viaje conocì gente lindisima, gente de toods lados, desde un profesor arriesgado de canada hasta una pareja mayor de Argentina que parecìan màs jovenes que yo. Ants de llegar a Palenque habìamos pasado por lugares maravillosos, que eran parte de la excursiòn y por un momento me sentì de nuevo un chico, jugando con el agua y con el peligro de la naturaleza como si no me importara correr riesgos, fue asì que camine por resbalosas piedras detras de unas cascadas y disfrute a pleno de un dìa de pura aventura. Al llegar al punto de destino, no pudo ser mejor. Escalar todas esas ruinas y ver el imponente lugar, su magia, su misterio, su historia y tanta naturaleza dando vuelta. Era de nuevo el chico màs feliz del mundo. Ahì estuvimos màs de dos horas recorriendo el lugar y conociendo su historia y jugando como hacia mucho tiempo no lo hacia. Al volver a la ciudad, y a pesar de que habìa estado muy triste por esos dìas, sentì una felicidad enorme dentro de mì. Creo que ese fue el dìa màs feliz desde que comencè mi viaje y no podìa dejarlo pasar asì nomàs.