Era mi primer día completo en Sn Cristobal de las Casas y no podía perder tiempo, debía hacer algo pronto así que hice caso a quienes sabían y me dirigí rumbo al gran cañon del sumidero, un parque nacional impresionante. No estaba muy seguro como llegar, pero con coraje y desición lo hice, fui hasta ahí y sin pensarlo me subí a esas pequeñas lanchas que durante dos horas te llevan a recorrer el imponente lugar. Lo primero que me cuaso sorpresa era que todos los que estabamos ahí hablabamos español, de hecho creo que todos, a exepción de mí eran mexicanos. Una vez arriba de la lancha, nos limitamos a disfrutar del paisaje y a escuchar atentamente al guia. La forestación era muy linda y no debiamos olvidar que estabamos en la selva. Desde la barca podiamos ver a los monos arañas así como a otras especies que allí habitan. Creo que una de las cosas que me dejo sorprendido es la presencia de cocodrilos. Habia demasiados cocodrilos y si uno no prestaba atención pasarían desapersivido. Eso debo decir me asuto un poco. Estar en una pequeña lancha con tantos animales dando vuelta, generaba un poco de temor. Descubrimos también que el punto más alto, ese que tiene mil metros de altura y una profundidad por debajo del agua de cien era el lugar escojido por los mayas para suicidarse cuando fueron victimas de los españoles. También vimos una altar en una pequeña cueva así como imagenes religiosa formadas por la geografía del lugar. Al regresas debo de decir que estaba más que contento, luego ya con tiempo me decidí a recorrer nuevamente y un poco más detenidamente la ciudad. A la noche fuí a ver a Robert, un amigo de Brenda, la chica que me daba hospedaje, que tocaba con su banda de Jazz en un bar local. Si el día había sido perfecto, la noche era mejor aún. El clima de fiesta se mezclaba con un poco de la melancolía que emanaba de la ciudad misma. Por un momento sentí que estaba viajando en el tiempo y recorde mis adolecentes años de curiosidad y profundas refelxciones. Ya entrada la medianoche, decidí ir a dormir, después de todo debía levantarme temprano, dado que al día siguiente me esperaba un plan más que interesante.
sábado, 26 de febrero de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
Dìa 65 y 66: La vuelta al infinito
El dìa habìa llegado, estaba nervioso, como era de esperar. Ese dìa debìa partir de Playa del Carmen rumbo a San Cristobal de las Casas para empezar la segunda parte de este viaje. Por la mañana camine muhco, escuhe mùsica como si fuese la ùltima vez en mi vida que tendrìa la oportunidad de hacerlo. A la tarde sin pensarlo me fui con Verònica e Ivan a la terminal de Buses. Espere màs de la cuesta pero el momento llegò. Tomè aire y aborde el micro, no sin antes despedirme de quienes me habìan acompañado. A pesar de que el asiento era incomodo, yo me sentìa bien. Contento por lo estaba haciendo. El viaje habìa empezado bien. Todo esta tranquilo hasta que llegamos al primer puesto de revisiòn, vale aclarar que en Mèxico hay muchos puesto militares de control. Al llegar a dicho lugar, un uniformado entro al micro y sin dudarlo se dirigiò al ùnico extranjero que allì habìa, es decir se acerco a mì. La demora tomo su tiempo y revisaron todo mi equipaje, al terminar su labor, yo enojado me subì al micro que prosigio su trayecto. Por momentos pensaba que nunca ibamos a llegar, me veo obligado a decir que el viaje durò 17 largas horas. Pero como todo llega a su fin, nosotros tambièn llegamos y una vez en San Cristobal, empecè a llamar a mi contacto para ver si podìa hospedarme con ella. Como no podìa encontrarla me vì obligado ir a un hostel, donde pasarìa la noche. Una vez ahì salì a recorrer la ciudad y disfrutar un poco, de lo que habìa a mi alrededor, debo aclarar que el dìa no ayudaba, el cielo no solo estaba gris, si no tambièn llovia. Luego con el correr de las horas encontrè a mi amiga y me trasladè a su casa, donde reseiderìa el resto de mi estadìa en San Cristobal. Ella me presentò a sus amigos y salimos a recorrer la ciudad, luego fuimos a comer a un lugar muy lindo cerca del zocalo para luego vovler a la casa. Esa noche me habìa ido a dormir muy temprano, dado que el cansancio me abatìa. El dìa siguiente tenìa planeado ir al cañon del sumidero.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Dìa 64: La ùltima cena
Era mi ùltimo dìa en Playa del Carmen. El ùltimo, y habìa tanta cosas para hacer. asì que termine de empacar, arregle algunas cosa, escribì, busque informaciòn. Debo decir que tambièn deje la compra del pasaje para ùltimo dìa y me dediquè a intentar disfrutar el resto del dìa. Y eso a pesar de que los nervios me comìan. No recordaba cuando habìa sido la ùltima vez que habìa estado asì de nervioso, por suerte tenìa a mi alrededor gente que me daba un poco de paz y me hacìa olvidar que en efecto era mi ùltimo dìa en Playa. Durante el dìa no hice mucho, para escapar de mis nervios, pero a la noche fui con gente amiga a playa a ver la luna y a beber bajo su sombra un poco de vino: En referencia a esto debo deir que la noche fue muy agradable y para ser mi ùltima noche en un lugar asì, era una hermosa postal. Esa noche me habìa olvidado de los nervios y me habìa soltado a disfrutar de la buena compañia y del paisaje perfecto. Luna, mar, noche y vino, màs no podìa pedir. No obstante cuando lleguè a la casa los nervios se habìan apoderdo de mì nuevamente. Faltaba poco para partir...
Dìa 62 y 63: El final de la primera parte
Las horas pasaban y el dìa clave se aproximaba. Sabìa que tarde o temprano debìa dejar Playa y continuar con este viaje. En unos dìas estarìa viajando a San Cristobal y dejando atràs mucho de lo vivido. Como era mi ùltimo fin de semana decidì aprovecharlo al màximo. Salimos, paseamos, bebimos, disfrutamos y jugamos como chicos, despuès de todo este viaje me habìa devuelto algo de mi infancia, algo que me era familiar, pero de antes, de mucho tiempo atràs. Era la primera vez desde que habìa dejado la adolesencia que viajaba con amigos; otra vez el mar, la playa, la gente, todo tenìa un aire de adolesencia, al menos de la mia. Recordaba como habìan sido mis vacaciones cuando era màs joven y en algùn punto era como volver a eso, de hecho este verano volviò a sonar en mi la màgic mùsica de Charly Garcia y volvì a encontrarme con quien fuera desde siempre mi màximo referente y volver a conectarme con el era conectarme con mi raìz. Todo era muy lindo, habìa un aire muy particular. Todo era extraño, pero familair al mismo tiempo. El domingo a la mañana decidimos rentar un auto y aprovecharlo a màs no poder. Asì que allà fuimos y sin pensarlo tomamos como dstino primero Coba, un hermoso lugar, que esconde a unas ruinas mayas y luego de psar gran parte del dìa allì, fuimos a comer algo junto a un lago, todos juntos como buenos amigos. A esa altura debo decir que todo era perfecto, hasta habìa desistido de tener mal humopr, por el dinero que habìa perdido esa mañana. No osbtante el dìa parecia acabarse y nosotros querìamos màs, asì que desde ahì nos fuimos a la playa de Akumal, a ver las estrellas, creo que muy pocas veces en mi vida habìa visto tntas estrellas. El paisaje era impresionante, pero no conformes de eso decidimos ir por màs y nos aventuramos hasta Puerto Morelos. Una vez ahì fuimos al muelle y nos sentamos en el final del mismo para poder observar el mar del caribe durante una noche de perfecta luna llena. Creo no mentir si digo, que ese gue uno de los momentos màs lindos que vivì en mi vida, era verdaderamtne una postal ùnica. Luego volvimos a la casa en silencio y nos fuimos a dormir relativamente temprano, la emociòn nos invadia y yo despuès de todo tenìa que preparame para el que serìa mi ùltimo dìa en Playa del Carmen....
sábado, 19 de febrero de 2011
Día 60 y 61: Buscando un símbolo de paz
El jueves había llegado y si todo estaba en orden debía partir ese mismo día a Cuba, pero al entrar el mediodia no tenía aún noticias de mi amigo cubano, ese que debía conseguirme los pasajes, así que empecé a deseperarme. Creo que nunca había estado tan nervioso en mi vida. Los minutos corrían y yo buscaba por todos lados al cubano que no aparecía. Al llegar la noche me dí por vencido y si bien al final logré hablar con el, supo que el viaje no se haría, así que no me quedo otra que relajarme y disfruar un poco más de Playa. Esa misma noche Fabio, un amigo italiano de Verónica llegaba a Playa para quedarse una semana y así visitar a su querida amiga. Si bien, todo se dio de manera muy extraña y recien a última hora pude resolver los últimos detalle de lo que vendría, creo que me había tranquilizado bastante y volví a focalizarme en lo que debía. Esa noche, con Verónica y Fabio comimos unos spaghetti con pesto que cocine y luego nos fuimos a descansar al día siguiente había tanto que hacer y tanto pr seguir disfrutando. Ese viernes salí todo el día, fuí a todos lados y al caer la noche, luego de comer nos fuimos todos a la playa a dsifrutar de una noche perfecta, ya por esas horas había olvidado mi tristeza por la cancelación de mi viaje a Cuba, ahora era tiempo de ver hacía adelante, algo nuevo me esperaba.
Día 59: El largo beso del Adiós
Ya había llegado el día decisivo. Tenía que despedirme de todos, porque tomaría nuevo rumbo. Era hora de ir hacía el sur. Debo de decir que estaba más que nervioso y un poco triste porque las despedidas siempr me ponen triste. De alguna u otra manera ya me había acostumbrado a estar acá. Así que ese día lo disfrute al máximo. Fuí primero a Tulum. Disfrute de sus increibles playas, de su agua azul y del paisaje mismo. Luego de nadar durante horas tomé la desición de visitar las ruinas Mayas que allí estan. Lo increible de eso es que además de ser preciosas estan junto al mar, o sea que uno puede visitarlas y luego nadar a sus pies. Hubiese querido que ese día no terminara nunca, porque realmente todo era hermoso y la estaba pasando mejor que nunca. Amaba Tulum y amaba estar ahí. No obstante lo cual, la noche empezó a caer y uno debía volver. Así que a la vuelta pase por el lugar donde trabajaba y arregle para salir a la noche. Luego llegué a casa y después de dar muchas vueltas y comer algo, emprendí rumbo hacía la que sería en teoría mi última salida en Playa del Carmen. Fuí hasta el trabajo a buscar a gene amiga y nos fuimos todos a La Fe, famoso bar al que solíamos concurrir. Luegode varias botellas, dimos unas vueltas y terminamos en la casa de Manolo, festejando una vez más la despedida, y a pesar de que eramos un grupo ya más reducido, el clima de fiesta no decaía y fue así que fueron pasando los minutos hasta descubrir que debía volver a la casa, después de todo al día siguiente debía partir a Cuba y eso ya sería otro viaje...
martes, 15 de febrero de 2011
Día: 53, 54, 55, 56 57, 58: Estoy verde!!!!
Estos días, no fueron normales. En menos de una semana, había dejado de trabajar, tuve muchas despedidas y mucho trabajo para hacer en relación a lo que me quedaba de viaje. Los nervios se apoderaron de mi. Así sin quererlo un día me di cuenta que ya no trabajaba y que tenía todo el tiempo del mundo para disfrutar de Playa del Carmen. Así que no lo dude y aproveche ese tiempo para descansar, ir a la playa, sacar fotos y recorrer lugares más o menos cerca como es el caso de Tulum, lugar paradisíaco si los hay. No obstante estaba muy nervioso y no tenía muchas ganas de hacer todo aquello que por tiempo ahora si podía hacer. La razón, creo que era simple; estaba muy nervioso y demasiado ansioso con el viaje que tenía por delante. Muchos miedos, preguntas y dudas al respecto. Por esos días intentaba calmarme y pensar positivamente. Buscaba información y escribía un poco, como para descargar mi tensión por algún lugar productivo, sin embargo mi mente quería otra cosa; quería desentenderse de toda la presión que esto me originaba. No era para menos, después de todo estaba otra vez haciendo una revolución, vale recordar que en último año había iniciado con una serie de eventos que en su conjunto eran toda una revolución en si. Me encontraba en un punto de inflexción desde hacía un tiempo y me había puesto como meta reinventarme. Un día me dí cuenta que el tiempo había pasado y que ya no era quien había sido, entonces no me quedaba otra que reiventarme en esta nueva era. La vida a los 30 no es la misma que a los 20, pero la esencia en algún punto era la misma. Ese camino que empecé a transcurrir un tiempo atrás era el que me había traído hasta acá y el mismo que me llevaría hacía el interior de este viaje. Con todo este panorama, no había duda del porque estaba nervioso, pero después de todo era el camino que había elegido. Ese camino que me conduciría de nuevo a mi. Un viaje interno para llegar de nuevo al punto de partida...
jueves, 10 de febrero de 2011
Día 48, 49, 50, 51 y 52: Todo un náufrago
El Sábado 5 había sido el cumpleaños de mi mamá, pero si bien intenté llamarla, no me pude comunicar, de todos modos le escribí, pero supongo que no es lo mismo. Siempre los cumpleaños de otros, en particular esos que me importa me encuentran lejos de donde suceden. La razón por la que no pude hablar era porque ese sábado había trabajado todo el día, luego ya de noche y al terminar había ido con mis compañeros a un bar llamado "la fe" a festejar mi partida del restaurante. A la mañana siguiente me levanté más que contento, sabía que era el último día que tenía que trabajar y eso me ponía feliz, luego vendría otra aventura que habría que afrontar. El domingo trascurrió de un modo muy particular, parecía que no quería acabar nunca, amagaba con hacerme el día eterno y no me soltaba. Ya de noche y liberado, caminaba por el centro de la ciudad con esa sensación agridulce en mi ser. Al llegar a casa, quise buscar más información sobre mi viaje, hacer más cosas, pero no podía, estaba cansado y algo triste. Intenté el lunes hacer lo mismo, descansar, escribir y buscar información, pero la cosa iba lenta, estaba muy cansado y no lograba concentrarme del todo, no obstante intenté aprovechar el tiempo a más no poder e hice de todo un poco. Después de todo tenía una semana para hacer y mucho, así que el miércoles me encontré con un amigo cubano (quien me daría información para mi viaje a Cuba), el martes, aprovechamos para ir a cenar a la casa de Sara, que me dio un montón de información sobre San Cristobal de las Casas (Uno de mis próximos destinos), me encontré con otro amigo también por esos días, fui a la playa y camine bastante, ya no por necesidad laboral si no por disfrutar del hecho de mismo de caminar. De a poco empezaba a centrarme y encontrar un camino de vuelta. Me costaba focalizarme en en lo que debía, pero hacía un esfuerzo y me escapaba de mi propio escape, para poder volver al camino...
sábado, 5 de febrero de 2011
Día 43, 44, 45, 46 y 47: Las cartas ya estaban sobre la mesa
Esa fue una semana muy particular. Las cosas, estuvieron bien por momentos y mal en otros. Las cosas en el trabajo parecían encaminarse al mismo tiempo que parecían irse al demonio. Para ser honesto estaba totalmente cansado de trabajar. No era el lugar donde quería estar y no era el modo de accionar con el que uno se maneja el que predominaba. Todos opinaban y todos querían tener razón. Todos se tomaban más atribuciones de las que se les daba. Mucho drama e histeria completaban el cuadro. La única solución era cortar por lo sano. Por suerte y de común acuerdo pudimos adelantar mi salida, lo cual me daba tiempo para poder trabajar en el viaje, así como para disfrutar un poco más de la ciudad y sus cosas, y por sobre todo me daba la paz necesaría al no tener que ir a trabajar más. Relamente el desgano producido, por la situación vivida, hacía que quisiera alejarme rápidamente. Debo ser honesto y decir que no me gustaban las cosas como estaban y al no recibir el apoyo que creía indispensable y frente a la situación que se presentaba, no me quedaba más alternativa que irme. Mi último viernes me fui a casa más temprano, y aunque al llegar no había nadie y tuve que esperar afuera porque no tenía llaves, y eso a pesar de que se largo a llover, no me importó, de hecho ya nada me importaba, estaba demasiado cansado, solo guardaba en mi la dicha de saber que en dos días más ya no estaría trbajando más...
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